Editorial

Teletrabajo: buena información se necesita

En la sociedad de la información ya sabemos que el capital que más se cotiza es el intelectual. Aquel cuya base es el conocimiento. Sin embargo, nos cuesta verlo como capital a pesar de que es tan intangible como el capital financiero. Los teletrabajadores o trabajadores que detentan el capital intelectual no tienen la misma información que se posee en los mercados financieros.

Imagine si los inversores no supieran que hacer con su dinero, si no existiera la Bolsa de Nueva York o el conocido índice Dow Jones o más recientemente el NASDAQ (llamado así a partir de las siglas en inglés de la Asociación Nacional de Corredores de Bolsa —NASD).

La buena información permitió que incluso las pequeñas empresas que empezaron cotizando en el NASDAQ se hicieran grandes monstruos. El uso de las tecnologías por parte del NASDAQ hizo que muchos analistas la consideraran la bolsa del futuro. A partir de su nacimiento en el año 1971 ya no fue necesario ir a un recinto a gritarse las ofertas sino que se podían realizar desde la pantalla de una computadora.

La información genera un mercado volátil que se acomoda rápidamente donde mejor le conviene al inversor. Se imagina a un inversionista sin esta información teniendo que buscar los balances de cada empresa para saber en cuál invertir?

Los teletrabajadores independientes hoy se encuentran dentro de ese paradigma: navegan durante horas para ver donde pueden cotizar su capital intelectual.

¿Qué pasaría entonces si tuviéramos un Nasdaq pero de capital intelectual?

La ausencia de un eficiente sistema de información que ponga en contacto la oferta y la demanda en el mercado de teletrabajo, que permita cruzar los perfiles ocupacionales y planificar la formación, genera desigualdades sociales difíciles de equilibrar, que afectan tanto en lo local como en lo global.

Por ello nosotros nos decidimos a dar un paso más allá, creamos Torres de Teletrabajo.

Seguramente llevará tiempo hasta que las empresas se acostumbren a recurrir aquí para contratar a teletrabajadores confiables, y a hacer las mejores inversiones, pero es cuestión de empezar a difundir los beneficios de reunirse y de capacitarse permanentemente en este momento de expansión del teletrabajo a nivel mundial.

Los excesos de oferta —desempleados—, igual que los defectos —falta de recursos humanos— generan pérdidas. Encontrar facilitadores como Torres de Teletrabajo ayudará a suavizar los desajustes dentro del mercado laboral, que ya sabemos, no benefician a ninguna de las partes.

Fecha 15-06-2010

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