Sociedad de la Informacion y el Conocimiento

Víctor Abel CaveroVíctor Abel Cavero
viktorcavero@hotmail.com

DE LA PENUMBRA AL TELETRABAJO

A partir del Renacimiento el hombre se situó en el centro del universo, a tal punto, que todo en La Tierra debía estar a su servicio, y no importaban las consecuencias ni los costos de esa posición antropocéntrica, acaso no se conocían bien, porque la humanidad venía de una devastación cultural resultante de los tres incendios de la biblioteca de Alejandría, y en esos papiros perdidos se decía, por ejemplo, que La Tierra era un planeta alrededor de un sol, y no el centro del sistema.

01/06/2010

El Renacimiento fue una de las  expresiones culturales más poderosas y ricas pues había una simbiosis entre los artistas y sus pueblos, como una exhalación conjunta que expresaba una necesidad de salir de las sombras. Para la Ciencia los frutos llegaron más tarde, entre otras cosas por una persecución de la Iglesia, y  la  humanidad padeció  un problema que iba a generar muchos otros, dramáticos, pues el conocimiento se concentró en pocas manos, adentro de los monasterios, y tomó fuerza un elitismo de la información que trajo nuevas penumbras, hasta la aparición de un elemento transformador :  la imprenta.

Se puede trazar un paralelismo con esta época en la que el ser humano tiene una oportunidad histórica de ser protagonista de la realidad y de lograr que un elemento de progreso y de revolución tecnológica como es internet y el vasto campo de la informática no lo sometan, física y socialmente, como ocurrió con la revolución industrial, y esté a su servicio para elevarlo y no  alienarlo, como ocurrió en la Edad Media.

 Es necesaria una democratización de la tecnología y del conocimiento.  Además de facilitar la inserción laboral, y solucionar otros problemas sociales, la llegada a ellos nos puede unir. El conocimiento tiene redes invisibles que engrosan las visibles. Llegar a los significados de las cosas, de manera democrática, es ir abrazados por nuevos caminos.

 Podemos aspirar a que  la tecnología y  la construcción de la historia amalgamen al ser humano con la realidad del progreso, lo cual implica un beneficio en el aquí y ahora, a la par de la evolución.

   Divulgar no sólo la forma de operar tecnología, sino sus vastos alcances, tan desconocidos que resultan irreales es un eslabón de mundos. Esa divulgación de conocimiento y posibilidades vuelve al entorno, a las oportunidades y a los seres humanos más reales.

     Hoy el teletrabajo representa una solución de problemas globales y a la vez abre las puertas de una nueva era como factor constructivo, como núcleo de acciones, trayendo una luz que llega con pie de futuro.

    Un teletrabajador puede gozar de  un desempeño que es su genuina expresión, y trabajar en aquello que le gusta, beneficio atacado por los sistemas antidemocráticos, de exclusión y crisis por desaliento.

     Con este nuevo perfil laboral la realidad del mundo va a cambiar de una forma radical porque seguramente habrá pueblos más plenos y felices.

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